| Telecinco estrena la tv-movie sobre el "Alakrana" | |
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Faenaban en las peligrosas aguas del Golfo de Adén a 413 millas de las costas de Somalia cuando un grupo de piratas fuertemente armados secuestró el 2 de octubre de 2009 a los 36 tripulantes de 7 nacionalidades distintas del atunero vasco Alakrana.
Los 47 días de cautiverio del buque pesquero español, una dramática historia que mantuvo en jaque a sus familias, al Gobierno, a los Servicios de Inteligencia y a la opinión pública, han sido recreados en “Alakrana”, miniserie que Telecinco estrenará el miércoles 25 de mayo, a partir de las 22.00 horas. En su regreso a televisión, Miguel Ángel Silvestre (“Verbo”, “Sin tetas no hay paraíso”) encabeza junto a Francesc Orella (“Los ojos de Julia”, “Alatriste”) el elenco de este drama de suspense dirigido por Salvador Calvo (“La Duquesa”, “Paquirri, “Masala”) y producido por Telecinco Cinema con Fausto P.C. y Zentropa Spain. El reparto de "Alakrana" Una visión inédita del secuestro, basada en dos puntos de vista opuestos -el de los marineros y el de los piratas-, constituye el eje narrativo de esta película para televisión, que descubre además el pasado de los protagonistas, la incansable lucha de las familias de los marineros, las corruptelas políticas de Somalia y la labor crucial de periodistas, abogados y cuerpo diplomático en la liberación del atunero de Bermeo. "Alakrana": El diablo está en tierra, el infierno en el océano Los avistadores se llenan de alegría cuando comprueban que el barco no dispone de armamento y llaman al clan pirata para comunicarle la noticia y facilitarle su posición exacta gracias a un GPS. Así se inicia el secuestro del buque Alakrana por parte del cabecilla del operativo, El Hijoputa, y sus piratas, mientras los pescadores intentan recoger las redes con las que se encuentran faenando en ese momento. Los corsarios en tierra entran en contacto con un bufete de abogados en Londres que les facilita los datos sobre el atunero y el posible rescate que pueden pedir. Mientras la fragata de la Operación Atalanta intenta dar alcance al buque, un esquife con los dos jóvenes somalíes se cruza en su camino. Ambos son detenidos y puestos a disposición judicial en España. Desde Kenia, los agentes del CNI y el embajador trabajan en la resolución de secuestro de los marineros, situación que se complica con la detención de los jóvenes. El Hijoputa recibe órdenes de su jefe, El Presidente, desde tierra. Los marineros son presionados para que hablen con sus familias y forzar así al Gobierno a que libere a los dos detenidos y pague el elevado rescate. Bajo circunstancias extremas, los tripulantes sufren numerosas humillaciones y son separados: por un lado los marineros y por otro el patrón y el capitán. Intentan mantener la calma en tan difíciles circunstancias, pero a medida que pasan los días la situación se complica y aumenta el nerviosismo entre los secuestradores. Las familias de los secuestrados exigen al Gobierno que traigan de regreso a los suyos sanos y salvos, pero el arresto de los dos somalíes dificulta el rescate. Varios flashbacks descubrirán el pasado de El Hijoputa y del patrón, dos visiones totalmente diferentes, pero a la vez cercanas. Mientras tanto los agentes del CNI, intentan sin éxito pagar un rescate, cruzando fronteras y estableciendo contacto con intermediarios, embajadores y traductores. Posteriormente, los marineros tienen que acercarse al Ariana, otro buque secuestrado, para proveerle de fuel. El barco lleva seis meses secuestrado y al no disponer de un Gobierno ni de un armador que se haga cargo de la situación, se encuentra sin recursos. La situación en él es dantesca y los marineros tratan de ayudar a los hombres y mujeres del Ariana, que malviven como si fueran animales. Mientras las negociaciones avanzan, los marineros son testigos de situaciones peores que la suya y temen por su propia vida. Finalmente y tras 47 días de cautiverio, el rescate es pagado y los marineros son liberados, no sin antes sufrir un nuevo intento de abordaje, antes de que la fragata Canarias pueda escoltarlos hasta un puerto seguro en Seychelles y todos los marineros puedan regresar a casa. Víctimas, verdugos y mediadores Sus familiares, entre los que destacan Edurne, la mujer del engrasador (Cristina Plazas), y Patricia, la hija del patrón (Irene Montalá), presionarán al Gobierno para llegar a una solución favorable para los marineros. En tierras africanas, los agentes del CNI, Fernando Cayo y Antonio Velázquez, negociarán con el embajador en Kenia, Carlos Hipólito, el armador del barco, Manel Barceló, y el abogado de Londres que representa a los piratas, Brendan Price. Un suceso de alcance mundial Además, es una historia de alcance universal que une dos partes de una misma realidad, que son al mismo tiempo reflejos de un mismo espejo. Sin héroes ni villanos, ni vencedores ni vencidos, los marineros y secuestradores de “Alakrana” son las dos caras de una misma moneda: seres humanos expuestos a situaciones límite. La moderna piratería que tiene lugar en las aguas del Índico es una de las situaciones con mayor repercusión mediática a nivel mundial que afecta a gran parte del mundo, desde Japón hasta Grecia. Sin embargo, hablar sólo de la piratería en esta miniserie no haría justicia al guión ni al planteamiento de la dirección. |

Faenaban en las peligrosas aguas del Golfo de Adén a 413 millas de las costas de Somalia cuando un grupo de piratas fuertemente armados secuestró el 2 de octubre de 2009 a los 36 tripulantes de 7 nacionalidades distintas del atunero vasco Alakrana.








