| Steve McQueen, 'El Rey del Cool', todos los domingos de enero en TCM | |
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Para muchos críticos cinematográficos Steve McQueen fue en los años 60 y 70 el verdadero “rebelde sin causa” de Hollywood. Representó mejor que nadie a tipos duros, introvertidos, un poco canallas, de esos que bordean constantemente la línea de lo legal o lo socialmente establecido. En las pantallas rara vez esbozaba una sonrisa pero poseía un magnetismo único que hacía que el espectador siempre estuviera de su lado. “Hay algo en mis ojos de perro que hace que la gente piense que soy bueno”, explicaba de sí mismo. Quizá por eso se convirtió en el rey de la taquilla durante más de una década. “El rey del cool”, como le apodaban. TCM invita a los espectadores a pasar todas las noches de los domingos de enero al lado de esta gran estrella y vivir junto a él peligrosas y excitantes aventuras como perseguir en coche a toda velocidad por las empinadas calles de San Francisco a unos mafiosos en Bullit; robar un banco en El caso de Thomas Crown; apagar el devastador incendio de un rascacielos en El coloso en llamas o apostar en una legendaria partida de póquer en El rey del juego. Steve McQueen se convirtió en estrella cinematográfica gracias a la televisión. A mediados de los años cincuenta ya había intervenido en alguna película como secundario e incluso había actuado sobre los escenarios de Broadway, pero fue su participación en la serie Randall, el justiciero la que le lanzó a la fama. En 1960 protagonizó su primer gran éxito, Los siete magníficos y, tres años después, la película que consolidaría su carrera: La gran evasión. Su vida personal fue tan excitante y agitada como muchas de sus películas. Nació en una pequeña localidad de Indiana el 24 de marzo de 1930. Nunca conoció a su padre y creció en casa de su tío. A los catorce años le enviaron a un reformatorio. A los diecisiete, se alistó en los marines y, después de licenciarse, decidió probar suerte y convertirse en actor. “Cuando creo en algo lucho hasta llegar al infierno por ello”, dijo en una ocasión. Se casó tres veces, la segunda con otra estrella, Ali MacGraw, con la que vivió una apasionada y turbulenta relación y con la que protagonizó otra de sus películas más famosas, La huida, que dirigió Sam Peckinpah. Steve McQueen murió con tan solo 50 años en Ciudad Juárez, México. Vivió de forma rápida y, a veces, excesiva. Precisamente la velocidad fue una de sus grandes aficiones. Le encantaban los coches y las motos. “Las carreras son la vida”, solía decir. En alguna ocasión, incluso, pensó seriamente en dejar el mundo de la actuación para convertirse en piloto. Filmó películas que reflejaban esa pasión, como Las veinticuatro horas de Le Mans, y siempre que podía rodaba él mismo las escenas de acción sobre dos y cuatro ruedas, como la mítica persecución de Bullit. Una de las imágenes que el espectador guarda de él es encima de una motocicleta, intentando escapar de los alemanes en La gran evasión. Saltaba barreras y montículos, pero acababa enredado en una alambrada y era nuevamente hecho prisionero. No importaba. El espectador sabía que, tratándose de Steve Moqueen, volvería a intentar la fuga una y cien veces más. Domingo, 01 de enero 22:00h Bullit (Bullit, 1968) Domingo, 08 de enero 22:00h Tom Horn (Tom Horn, 1980) Domingo, 15 de enero 22:00h El caso de Thomas Crown (The Thomas Crown Affair, 1968) Domingo, 22 de enero 22:00h El coloso en llamas (The Towering Inferno, 1974) Domingo, 29 de enero 22:00h El rey del juego (The Cincinnati Kid, 1965) |

Para muchos críticos cinematográficos Steve McQueen fue en los años 60 y 70 el verdadero “rebelde sin causa” de Hollywood. Representó mejor que nadie a tipos duros, introvertidos, un poco canallas, de esos que bordean constantemente la línea de lo legal o lo socialmente establecido. En las pantallas rara vez esbozaba una sonrisa pero poseía un magnetismo único que hacía que el espectador siempre estuviera de su lado. “Hay algo en mis ojos de perro que hace que la gente piense que soy bueno”, explicaba de sí mismo. Quizá por eso se convirtió en el rey de la taquilla durante más de una década. “El rey del cool”, como le apodaban. 







