Era espigado y un tanto desgarbado. Tenía cara de no haber roto nunca un plato y además balbuceaba muchos de sus diálogos. No poseía la elegancia innata de un Cary Grant ni la fuerza viril de un Clark Gable o de un John Wayne, pero quizá por todo eso representó perfectamente al hombre bueno y honesto, a ese americano medio al que se podía invitar sin miedo a cualquier hogar y sentarle a la mesa durante la cena.
De hecho, muchos espectadores consideraban a James Stewart un miembro más de la familia. “El único mérito de mi vida ha sido entretener a la gente. Sólo por eso ha merecido la pena vivirla”, dijo en una ocasión al resumir su carrera.
TCM Clásico quiere comenzar el año 2012 al lado de James Stewart, un héroe cercano y corriente, y por eso las noches de todos los sábados del mes de enero estarán dedicadas a él, emitiendo alguna de sus mejores interpretaciones como Vértigo, La conquista del oeste o Historias de Filadelfia.
James Maitland Stewart nació el 20 de mayo de 1908 en una pequeña localidad de Pensilvania llamada Indiana. Su padre era el dueño de una ferretería. Él comenzó a estudiar arquitectura pero pronto dejó colgados los estudios y se fue a Nueva York para convertirse en actor con el consiguiente disgusto paterno. Durante algún tiempo compartió apartamento en la ciudad de los rascacielos con otra futura estrella: Henry Fonda. A Hollywood llegó a mediados de los años 30. Firmó un contrato con la Metro Goldwyn Mayer y muy pronto se convirtió en una especie de comodín para el estudio. “Terminaba una película un viernes, se acercaban al plató, me daban otro guión y me decían: Jimmy nos gustaría que hicieras este papel. Empiezas dentro de una semana. A mí me encantaba aquello”, recordaba el actor.
Quizá por eso James Stewart se convirtió en uno de los actores más versátiles que ha dado el cine clásico norteamericano. Intervino en comedias como El bazar de las sorpresas, de Ernst Lubitsch; melodramas con toque social como ¡Qué bello es vivir! de Frank Capra; westerns como El hombre que mató a Liberty Valance, de John Ford, o películas de intriga y misterio como La ventana indiscreta, de Alfred Hitchcock.
Fue un héroe dentro y fuera de las pantallas de cine. Cuando Japón atacó Pearl Harbor y Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial se alistó como piloto, participó en numerosas y peligrosas misiones, alcanzó el grado de coronel y fue condecorado. Llevó también una vida privada irreprochable. Durante años fue uno de los solteros más cotizados del mundo del cine e incluso vivió un romance con Olivia de Havilland, pero desde que se casó con la hija de un productor, Gloria Hatrick, no alimentó ni el más mínimo rumor.
Murió el 2 de julio de 1997 en Los Ángeles. A lo largo de su carrera ganó dos Oscar. Uno en 1985 como reconocimiento a toda su carrera. El otro, en 1941 por Historias de Filadelfia. Un premio que regaló a su padre, para que adornara el escaparate de su ferretería en su pueblo natal de Pensilvania.
Sábado, 07 de enero 21:30h De entre los muertos (Vértigo, 1958) 23:40h El héroe solitario (The Spirit of St. Louis, 1957)
Sábado, 14 de enero 21:30h La soga (Rope, 1948) 22:50h La conquista del oeste (How the West Was Won, 1963)
Sábado, 21 de enero 21:30h La ventana indiscreta (Rear Window, 1954) 23:20h El bazar de las sorpresas (The Shop Around the Corner, 1940)
Sábado, 28 de enero 21:30h El hombre que sabía demasiado (The Man Who Knew Too Much, 1956) 23:30h Historias de Filadelfia (The Philadelphia Story, 1940)
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