| III Guerra del Fútbol: La batalla de las emisiones | |
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Tras analizar la situación de la guerra, quedan muchas dudas… ¿ante qué situación nos encontramos en una Liga que empieza en pocos días? Tenemos a las dos empresas con derechos televisivos en conflicto, cada uno con los derechos de algunos equipos e incluso las dos con los derechos de otros. La Primera División prácticamente está dividida al 50% entre las dos empresas, aunque siempre hay que resaltar que la mayoría de contratos de PRISA son discutidos por Mediapro. En la Segunda División el control de Mediapro es total. ¿Con quiénes están los clubes grandes? El Barcelona siempre se ha sentido cercana a Mediapro y su unión con ésta no parece peligrar (incluso se anulase el actual contrato). La relación entre el Real Madrid y Mediapro, por el contrario, ha tenido altibajos, siendo actualmente bastante buena, sobre todo teniendo en cuenta que la línea editorial de “El País” (especialmente) o “As” no satisface en absoluto al club blanco. Televisivamente hablando se pueden dar situaciones de lo más diverso en las próximas jornadas para desesperación del espectador: - Que uno de los operadores tenga los derechos de los dos clubes. Salvo acuerdo “in extremeis” (que no es descartable para nada) ese operador, y solo ese, televisará el partido. - Que un club tenga contrato con Mediapro y el otro con PRISA (no siendo discutido el contrato). Empiezan las dificultades. Tres teorías con posibles: El llamado “derecho de suelo o de arena”, es decir, que televise el partido el operador del equipo de casa (que eso es lo que intentará por todos los medios tanto el operador como el club implicado). Segunda posibilidad: Que tanto por acuerdo como por medida cautelar de urgencia las dos partes puedan televisar el partido. O, tercero, incluso no habiendo acuerdo entre los clubes, que el partido no sea televisado. Es aquí donde intervienen de manera fundamental los clubes: Los operadores no firman por televisar solo una parte de sus partidos de Liga sino todos. El operador televisivo se puede negar a pagar una parte de los derechos y eso, claro está, no lo van a consentir los clubes, que velarán por los derechos de su operador, especialmente los que más cobran. - Todavía nos queda otra opción: Que jueguen entre sí clubes de Mediapro y clubes “con doble contrato”. Estos últimos clubes harán todo lo posible para que sea PRISA quien entre con sus cámaras (especialmente si juegan en casa), pero Mediapro podría pedir medidas cautelares alegando que no hay resolución definitivamente sobre qué contrato es legal, si el de estos clubes con Mediapro o con PRISA. ¿Qué ocurre con el partido en abierto? En breve se conocerá al adjudicatario, que probablemente televise su partido los lunes por la noche. Aquí es cuando conviene hablar del tema de los horarios: Aunque la Primera División está dividida, si contamos también la Segunda y, sobre todo, el órgano de gobierno de la LFP, la Comisión Delegada, el control de la decisiones que se toman lo tiene Mediapro. De ahí que últimamente hayamos escuchado pronunciamientos de Javier Tebas (actual vicepresidente segundo y actor fundamental en todas las batallas de esta guerra con cambios de bando incluidos), que parecían propias de alguien de Mediapro, más que de un representante de los clubes. Este control horario es el que ha propiciado, aparte del calor, los pintorescos horarios de las primeras jornadas y que los peores (incluido partido en abierto) correspondan a clubes de PRISA que juegan en casa. Horarios que han cabreado a varios clubes, especialmente al Atlético de Madrid, que se queja de disputar su partido un lunes por la noche, y disputar el viernes siguiente la Supercopa de Europa. Por consiguiente, nos encontramos ante una situación realmente complicada, con un conflicto realmente serio entre operadores televisivos y no solamente entre ellos, puesto que los clubes están tomando claramente partido. De ahí que veamos a clubes que se reúnen fuera de la serie de la LFP o que este organismo saque notas de prensa en contra de algunos de sus miembros. Todo esto aleja a la Liga española de “ser la mejor del mundo”. Puede que tenga a grandes clubes y jugadores, pero tiene una pésima organización que afecta a todos: Clubes, espectadores de campo y espectadores de televisión que no saben qué contratar. |

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