"Don’t Drink the Water", la película inédita en España de Woody Allen, en TCM
Sábado, 23 de Octubre de 2010 10:00  |  Frecuencia Digital   

TCM estrena en exclusiva la película dirigida por Woody Allen “Don’t Drink the Water”. Este largometraje para televisión, basado en una obra de teatro escrita por el propio cineasta y que triunfó en Broadway en los 60, verá por primera vez la luz en nuestro país el día 24 de octubre a las 22:10h. Los espectadores del canal podrán disfrutar de este título en versión doblada o en versión original con subtítulos al castellano.

Con este lujoso estreno se celebra la vuelta al canal del espacio “Diego Galán invita”, donde el crítico cinematográfico rescata películas que no han podido llegar a los espectadores tal como se merecían. Por temas de censura, de distribución o de saturación en las carteleras, muchos títulos se han quedado a las puertas de llegar al gran público. A partir de octubre, todos los penúltimos domingos de cada mes, los espectadores de TCM tienen una cita con los tesoros perdidos del cine. Antes de la proyección de cada título, Diego Galán realizará una introducción al mismo explicando por qué es imprescindible.

“Don’t Drink the Water” transporta al espectador a la Guerra Fría, época en la que los miembros de una familia que hace turismo por Europa son tomados por un grupo de espías tras fotografiar una puesta de sol en una zona prohibida. Víctimas del malentendido, deben refugiarse en la embajada de EE.UU. de un país más allá del Telón de Acero mientras comienzan a mostrar sus exigencias de turistas típicamente norteamericanos. La emisión de esta película es una oportunidad única de disfrutar de un título tan divertido como desconocido del mítico director. La cinta está protagonizada por el mismo Woody Allen, acompañado en el reparto por Julie Kavner, Mayim Bialik y Michael J. Fox.

Justo antes de la emisión de este título a las 22:10h, el canal estrena la pieza “Diego Galán invita: Don’t Drink the Water” a las 22:00h.

La historia de Don’t Drink the Water

Para encontrar el origen de “Don’t Drink The Water” hay que remontarse a 1964, en concreto al rodaje de ¿Qué tal, Pussycat? en París. Fue allí cuando, según su biógrafo Eric Lax, Allen comenzó a escribir una obra de teatro inicialmente pensada para que la produjera Max Gordon, uno de los grandes productores de Broadway, responsable de éxitos como Desing for Living; Born Yesterday o My Sister Eileen. Un par de años después, en la primavera de 1966, poco antes de que Woody viajara a Londres para rodar Casino Royale, la obra estaba ya terminada pero para entonces Max Gordon había perdido todo el interés en producirla y el montaje cayó en manos de David Merrick.

“Don’t Drink The Water” cuenta la historia de un restaurador judío de New Jersey que va de vacaciones con su familia a un país comunista de la Europa del Este. Allí les confunden con unos espías y tienen que refugiarse en la embajada de los Estados Unidos. Según Eric Lax, al escribirla Woody Allen se habría inspirado lejanamente en Vive como quieras, una obra de teatro que dio el salto al cine de la mano de Frank Capra. Como también ocurre en ésta, “Don’t Drink the Water” se centra en las vicisitudes de una familia cuyos miembros viven en un espacio reducido.  

Antes de que se estrenara oficialmente en Nueva York, la obra se representó en algunas ciudades como Filadelfia donde obtuvo críticas un tanto ambiguas. El público se reía pero el montaje tenía algunas deficiencias, por lo que Allen introdujo pequeñas modificaciones.

Finalmente, el 17 de noviembre de 1966 “Don’t Drink the Water” se estrenó en Broadway, en el teatro Morosco, en la calle cuarenta y cinco oeste. Fue dirigida por Stanley Prager e interpretada por Lou Jacobi, Kay Medford, Anita Gillette y Tony Roberts entre otros actores. Las críticas fueron en general bastante buenas. Walter Kerr, el comentarista estrella de The New York Times, no fue sin embargo tan entusiasta. Escribió que en la obra “los chistes breves se suceden a toda velocidad pero el depósito se vacía sin cesar.... “Lo que cuenta es la estructura no las lentejuelas”, sentenciaba. A pesar de todo la obra se mantuvo en cartel dieciocho meses, aunque en dos ocasiones tuviera que cambiar de local. En total se representó en 598 ocasiones.

“La escribí para hacer reír”, señala Woody en el libro de Eric Lax Woody Allen, la biografía. “Era una obra completamente bufa y absurda. “Lo que hice con aquella obra fue saltar al agua para mojarme los pies”.

En 1969 el director Howard Morris, un popular cómico de la televisión, la llevó por primera vez al cine. La película estaba protagonizada por Jackie Gleason, el inolvidable “Gordo de Minnesota” de “El Buscavidas”, y Estelle Parsons, que un año antes había ganado el Oscar a la mejor actriz secundaria por “Bonnie and Clyde”. En España se estrenó con el título de Los USA en zona rusa en octubre de 1971 y tuvo cerca de medio millón de espectadores. La película, sin embargo, no gustó demasiado a Woody Allen, que en su fuero interno siempre deseó llevar a las pantallas su propia versión.    

Está oportunidad le llegó finalmente veinticinco años más tarde, en 1994, cuando filmó la adaptación para la cadena de televisión ABC. Allen acababa de rodar dos de sus grandes éxitos: “Misterioso Asesinato en Manhattan” y “Balas sobre Broadway”, y preparaba su siguiente película, “Poderosa Afrodita”. Estamos hablando, por tanto, de uno de los periodos más fecundos, divertidos y originales de su ya larga carrera.

Woody Allen concibió “Don’t Drink the Water” como si fuera una película más. La rodó en 35 milímetros y con el mismo estilo de sus producciones cinematográficas, con uso abundante de la “cámara al hombro”, pero en tan solo dos semanas. Se emitió por la televisión el 18 de diciembre de 1994.

¿Por qué se ha mantenido prácticamente inédita esta película en España tanto tiempo? El crítico Diego Galán apunta a que “quizá se deba a los conflictos que tuvo Allen con la que fue su socia durante mucho tiempo, Jean Doumanian. Unos conflictos que llegaron a los tribunales quedándose ella finalmente con los derechos de la película.

Ahora el espectador de TCM puede disfrutar de una de las más desternillantes películas de la filmografía de Woody Allen. Una sátira que critica con ironía la diplomacia, a los políticos, la religión y hasta la cocina de diseño.



 

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