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Los inicios y la televisión analógica
La historia de la televisión de pago en España comienza en 1988 con un intento fallido de un canal llamado "Canal 10", operado desde Londres, para entrar en el mercado español.
Canal 10 comenzó sus emisiones de forma gratuita durante dos meses, y luego pasó a ser un canal de pago. Sus emisiones empezaron en enero de 1988 y finalizaron en septiembre del mismo año. El canal solo llegó a los 654 abonados.
Ese mismo año, salieron a concurso las licencias de televisión analógica terrestre, una de ellas sería de pago, concedida a Sogecable. En esta licencia nace Canal+ el 8 de junio de 1990, al precio de 3.000 pesetas al mes.
No fue hasta 4 años más tarde, en 1994 cuando comenzaron las primeras plataformas de pago en España. Primero nació Canal Satélite, de Sogecable, que emitía a través de Astra. Eran 5 los canales, todos en analógico. Estos eran Cinemanía, Documanía, Minimax, Cineclassics y Sportmanía.
Casi de manera simultánea, el gobierno concedió un total de 5 licencias para emitir en Hispasat, dos para TVE y una para cada una de las empresas con licencia terrestre. Estos canales fueron Canal 24 Horas, Teledeporte de TVE, Telenoticias de Antena 3, Telesat 5 de Gestevisión Telecinco y Cinemanía 2 de Sogecable. Esta plataforma cobraba una cuota mensual pero sus escasos abonados (unos 4.000), hicieron fracasar la plataforma.
La televisión digital
Posterior a estos sucesos, y con la única limitación del propio mercado, tras la aprobación de la Ley de Televisión por Satélite, dos empresas se lanzan a la búsqueda del mercado digital de pago en España. Por un lado Sogecable que ya disponía de su televisión de pago analógica Canal Satélite y por otro lado Telefónica, que contaba con varios socios, RTVE, Televisa, Antena 3 y Grupo Zeta entre ellos. Estos últimos controlaban una gran cantidad de derechos deportivos.
Pero todo esto cambio, la Nochebuena de 1996, cuando el Grupo Zeta, en el llamado Pacto de Nochebuena, llegó a un acuerdo con Sogecable para la gestión conjunta de los derechos deportivos, abandonando el proyecto de Telefónica, y creándose la empresa Audiovisual Sport. Este hecho generó una gran polémica empresarial y política que incluso tuvo repercusión en el Parlamento de España.
En medio de toda esta vorágine, nacieron el 30 de enero de 1997, Canal Satélite Digital de Sogecable, Vivendi (dueña de Canal+ Francia) y Antena 3, substituyendo a Canal Satélite en el satélite Astra. Algo más tarde, el 15 de septiembre nacía Vía Digital con Telefónica a la cabeza.
Si bien, estos dos lanzamientos estuvieron inmersos en otra polémica, la del Real Decreto 1/1997 (1 de febrero) que subía el IVA de la televisión de pago al 16% y creaba un Registro de Operadores de Acceso Condicional en la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) para la homologación de decodificadores. Este registro denegó en primera solicitud la inscripción de Canal Satélite Digital el 6 de mayo, que no le impidió seguir emitiendo porque emitía desde Luxemburgo.
El gobierno estaba interesado en el sistema multicrypt, que usaría Vía Digital, frente al simulcrypt que usaría Canal Satélite Digital. Todo este proceso de regulación trajo problemas con la Unión Europea por este poder de la CMT para regular los decodificadores, hecho que provocó que el gobierno de José María Aznar aceptó que el Registro fuera meramente declarativo, y aceptó la inscripción de Canal Satélite Digital el 12 de febrero de 1998, junto con la inscripción de Vía Digital.
El cable
Durante este tiempo, fueron naciendo pequeñas cableras locales hasta que el gobierno, dentro del proceso de liberalización del mercado español de las telecomunicaciones, se adjudicó el permiso para la prestación de este servicio a Telefónica Cable, de manera automática, y en todo el país (pero con una moratoria inicial), y se sacaron a concurso licencias adicionales para que otras empresas compitieran con el ex monopolio. Esta forma de apertura del mercado llevó a que algunas demarcaciones provinciales de gran interés (como Madrid o Barcelona) fueran duramente disputadas entre empresas mientras que otras quedaron desiertas.
De estas concesiones nacieron empresas como Madritel, Menta u ONO. La diversidad de operadoras, que cubrían una u dos provincias, obligó a estas a unirse.
Las pioneras fueron Madritel, Menta (Cataluña), Supercable (Andalucía), Able (Aragón) y Canarias Telecom, que fundaron AunaCable. Esta empresa funcionó de manera autónoma hasta que fue absorbida por la operadora de telefonía de Retevisión, que desde ese momento se rebautizó como Auna.
La gran fusión: Nace Digital+
Tras el proceso algo turbulento de puesta en marcha de CSD y Vía Digital, las plataformas estuvieron compitiendo con muchas pérdidas en ambas, especialmente en Vía Digital, que pudo seguir operando al formar parte de Telefónica Media (Admira desde 2001), junto con otras compañías como Antena 3, Onda Cero o Endemol. Todo cambió con la llegada de César Alierta a Telefónica, que comenzó una desinversión en el sector audiovisual, que provocó incluso la venta de parte de Antena 3 al grupo Planeta.
Con las pérdidas de ambas empresas, y el interés de desinversión de Telefónica, comenzó el proceso de fusión entre ambas compañías, al margen del gobierno, para la integración de los negocios. El proceso se cerró el 8 de mayo de 2002. En el acuerdo, se cerró la absorción por parte de Sogecable de Vía Digital, haciendo una ampliación de capital del 23%, para los accionistas en aquel entonces de Vía Digital. El grupo resultante tenía más 2,5 millones de abonados.
Si bien, esta fusión no nace exenta de polémica ya que el 28 de agosto de 2002, la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones hizo público un informe donde el organismo reconocía la inviabilidad de dos compañías por satélite pero advertía del peligro a la libre competencia que este suponía en varios mercados, como el de emisión de películas y deporte, así como la producción de canales.
El resultado de esto fue la imposición de 34 condiciones para la fusión, muy inferiores a las impuestas por el Gobierno italiano a la compra de Telepiù por parte de Murdoch que posteriormente fue investigada por la Unión Europea.
La otra gran fusión: Auna-ONO
Durante la primera mitad de década mercado del cable estaba dominado en gran parte, por dos compañías, la primera era Auna, de Retevisión, que controlaba parte de Andalucía y Valencia, así como Madrid, Cataluña, Navarra y La Rioja, además de Canarias, y por otro lado ONO, que cubría el interior de la península.
Fue en 2005 cuando Retevisión decidió vender el Grupo Auna, siendo la parte del negocio del cable, vendido a ONO, formando esta el segundo operador nacional de televisión, justo por detrás de Digital+/Sogecable.
La llegada del IPTV
En medio de este proceso de absorción de Auna por parte de ONO, Telefónica volvía a la televisión de pago, esta vez, a través de un sistema no explotado en España, el IPTV. Este sistema funcionaba a través del par de cobre, gracias al ADSL.
Las pruebas pilotos comenzaron a principio de la década en Alicante, pero no fue hasta 2005 que Telefónica desplegó con fuerza el servicio Imagenio y comenzó su comercialización masiva y en la totalidad de las provincias Españolas.
Tiempo después, fueron lanzadas otras IPTV de Orange (Orange TV) y de Jazztel (Jazztelia TV).
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